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"Ellos creen haber encontrado un nuevo mundo, el Gran Ser se dijo a sí mismo. ¿Cómo podrían saber que lo único que los espera aquí... es la muerte?"
— Narrador

The Yesterday Quest-1-

La Búsqueda del Ayer es una serie en línea publicada en BIONICLEstory.com en 2010, y es la primera nueva historia tras de la cancelación de los sets.

Capitulo 1 Editar

"...Y ese es el trabajo que Tahu Nuva quiere que realicen", dijo Onua. "No será uno fácil. No sabemos si es siquiera posible. Pero fue el deseo de Mata Nui que --"

"Encontremos a los Grandes Seres. Ya Sabemos," Toa ORDE intervino. "Leí tu mente, incluso antes que empezaras a hablar. Pero todavía no tengo claro por qué."

Toa CHIARA disparó un delgado rayo de electricidad de su dedo. Impactando el trozo de metal en el que Orde estaba sentado. El choque le hizo saltar sobre sus pies.

"Menos tiempo leyendo", dijo CHIARA. "Más tiempo escuchando."

ORDE camino hacia CHIARA, a punto de decirle algo desagradable. Ella se levantó para confrontarlo. Onua suspiro, listo para provocar un temblor de tierra para derribar a los dos de regreso a la tierra arenosa. No tendría por qué haberse molestado. El tercer Toa presente, ZARIA, hizo un gesto y los dos Toa cayeron como rocas.

"Siéntense y cállense," dijo ZARIA tranquilamente. "Quiero escuchar esto."

Onua sonrió. Al parecer, incluir a un Toa del Hierro en el grupo había sido una buena idea, después de todo. "Gracias. Como saben, los Grandes Seres crearon a Mata Nui para que algún día reparara el daño hecho a Spherus Magna. Lo hizo, y cuando terminó, él dijo que teníamos que asegurarnos de que los Grandes Seres supieran que su misión había sido completada. Parece una petición razonable."

ORDE lanzó una mirada funesta a ZARIA. Encogiéndose de hombros, el Toa del Hierro lo liberó del agarre de su poder de control del metal. ORDE volvió a ponerse de pie. "¿Por qué no va Tahu, si esto es tan importante?"

Onua no dudó en responder. Cuando se trataba de un Toa de la Psiónica, no había mucho sentido en ser deshonesto de todos modos. "Digamos que hay problemas... Les esta tomando algo de tiempo a los Agori el aprender a trabajar juntos después de tantos años de competir, especialmente con el peligro inmediato aparentemente terminado. Y muchos de ellos no están muy seguros acerca de cómo se sienten acerca de los Matoran todavía."

CHIARA había sido liberado del poder de ZARIA también, pero aún yacía en el suelo. Ella lanzó un rayo de electricidad al cielo, que luego se dividió y tomó la apariencia de Tahu Nuva. "¿Así que él esta que, negociando por nosotros? ¿No sería Gali una mejor opción?"

Onua suspiro. "Gali tiene su propia misión. Tahu está trabajando junto con Ackar y Kiina para resolver estos conflictos. Ustedes tres van a Bota Magna, para empezar... a partir de ahí, es imposible decirlo."

ZARIA habló, sin levantar la vista del suelo. "¿Porque nosotros? No nos conocemos el uno al otro. Nunca trabajamos juntos antes."

Onua asintió. ZARIA tenía razón. Habían pasado muchas noches hablando con los Toa y Matoran antes de que él, Tahu y Gali hicieran su elección:

ORDE, a pesar de su actitud, había utilizado una vez sus poderes para salvar a una docena de Matoran atrapados de una banda de Cazadores Oscuros. Los Matoran escaparon; ORDE no lo hizo. Finalmente fue salvado por el resto de su equipo Toa, pero no antes de soportar días de interrogatorios. Sólo su fuerza de voluntad lo había mantenido cuerdo.

CHIARA tenía la reputación de ser solitaria, inusual en una Toa del Rayo. Pero ella no necesita realmente un equipo. Durante la invasión Visorak, ella sola se coló en el campamento de las arañas y electrificó a los obreros coloniales. Cada vez que los Visorak estaban a punto de alimentarse de la energía de los obreros, eran electrocutados. Privados de su fuente de alimento, tuvieron que dispersarse a buscar más. CHIARA se aprovechó de esto para atacarlos uno por uno hasta que había eliminado a más de 50.

ZARIA era un caso totalmente diferente. Era uno de los últimos de los Toa del Hierro, después de haber visto a la mayor parte de sus amigos ser asesinados por los Makuta. De alguna manera, había sobrevivido a la purga, llegando incluso a destruir a uno de los miembros de la Hermandad. Había sido necesario, pero también una violación del código Toa contra matar. Se creía que esta experiencia dejó a ZARIA sintiéndose como un excluido, en más de un sentido. Había rumores de que empezó a matar sistemáticamente a sus enemigos, pero nadie estaba seguro de si eso era verdad. Lo que era seguro era que él era un ser poderoso, quien necesitaba un lugar para enfocar sus energías. Tenía que tener una misión, por lo que Tahu decidió darle una que pondría a prueba hasta a sus poderes.

"Conocemos el objetivo," dijo CHIARA, "pero no el territorio."

"Ella tiene un punto," dijo ORDE. "Ninguno de nosotros ha estado a más que un par de millas del lugar de la caída de Makuta. No sabemos lo que podría estar entre nosotros y los Grandes Seres, si incluso están allí."

"Es por eso que voy con ustedes."

Los tres Toa voltearon para ver a un Glatorian de armadura blanca caminando hacia ellos. Se movía con la gracia de un veterano de batalla, el tipo de movimientos fluidos que todos sabían que podía transformarse en un ataque mortal en un instante.

Antes de que el Glatorian pudiera decir nada más, ORDE dijo, "Su nombre es Gelu. Él va a ser nuestro guía, aunque no esta demasiado feliz por eso."

Gelu dio tres pasos rápidos y colocó su cortador de hielo en la garganta de ORDE. "Bien", dijo Gelu. "¿Por qué no tratas de adivinar que voy a hacer ahora?"

Un rayo de electricidad crepito entre los dos. "Hace demasiado calor para luchar, chicos," dijo CHIARA. "Yo digo que si nos vamos, entonces, vamonos. Tiene que ser más divertido que ver a Toa del Agua sacando equipos de Metru Nui todo el día."

Gelu se relajó. Al igual que CHIARA, estaba acostumbrado a trabajar por su cuenta. Ahora tenía que ser un líder. Onua no le había dicho por qué fue elegido para el trabajo, tal vez porque el Toa de la Tierra no sabía... o no quería que ORDE lo supiera.

"Sus monturas están listas", dijo Gelu. "Tenemos suficientes suministros para una semana, luego de partir. Van a ver un montón de cosas extrañas en este viaje. Les hare saber cuáles son de las que tienen que preocuparse."

"Es justo," dijo CHIARA, de pie y sacudiéndose la arena de su armadura. "Pero, ¿quién nos dirá si debemos preocuparnos por ti?"


En otro lugar...

Angonce, uno de los Grandes Seres, había luchado contra sus temores. No sería bueno entrar en pánico en esta etapa. Tenía que estar tranquilo y repasar por la situación punto a punto. Tal vez entonces encontraría una respuesta.

Cuando los Grandes Seres crearon el robot Mata Nui, su plan era sencillo. Mata Nui regresaría cuando fuera el momento adecuado, sanaría los restos destrozados de Spherus Magna, y luego se apagaría. Ni él, ni los seres en su interior, seguirían en funcionamiento, ya no serían necesarios. Algunos Grandes Seres querían mantener intactos a algunos para estudiarlos; otros consideraron que los materiales podían ser mejor utilizados en otros proyectos. Nadie defendió dejar a los Toa, Matoran, etc. correr libremente en Spherus Magna. No eran seres independientes con derecho a la vida y la libertad, después de todo. Eran herramientas que se utilizarán para mantener el funcionamiento del robot Mata Nui... ¿o no?

Las cosas no habían salido como estaban planeadas. Evidentemente se habían producido fallos en las IA de Mata Nui, Makuta, y otras creaciones de los Grandes Seres. En lugar de simplemente reparar el planeta, se había producido una guerra de robots y la extraña visión de las creaciones de nanotecnología noblemente sacrificándose en batalla y, en muchos casos, muriendo para salvar a otros. Ese no era un comportamiento de servidores bio-mecánicos. Eso era una nueva especie real, luchando y muriendo por su libertad.

Ordinariamente, esto hubiera sido motivo de celebración. Pero, al mismo tiempo los Grandes Seres no habían podido predecir el futuro, también lo habían planeado un poco demasiado bien.

Durante la Guerra del Núcleo, los Grandes Seres habían desatado un "arma del fin del mundo", que llegó a ser llamada "Baterra." Su papel era poner fin a la guerra por la fuerza eliminando a cualquier combatiente armado que encontraran. Una vez que se hizo inevitable que el Destrozamiento iba a pasar, los Grandes Seres trataron de utilizar su dispositivo de seguridad para apagar a los Baterra. Fallaron, y los baterra se encuentran activos hasta este día.

El fracaso les hizo pensar acerca de la cantidad de poder que cada Toa tendría. Si algo salía mal durante el regreso de Mata Nui, y los Toa se desataban, los Agori no tendrían ninguna oportunidad contra ellos. ¿Supongamos que los Toa se volvíeran malvados? ¿Supongamos que quisieran conquistar este nuevo mundo? Si es así, entonces una vez más Spherus Magna estaría en un peligro mortal como resultado de las acciones de los Grandes Seres. No se podía permitir que eso ocurriera.

Tenían poco tiempo, pero le dieron un buen uso, diseñando y construyendo una nueva creación. Que existiria con un solo propósito, y solo uno: destruir Toa. Los Grandes Seres creían que ningún Toa, o equipo Toa, podían aspirar a oponerse a él. Fue bautizado Marendar, una palabra Agori que significa "salvación", y puesto en una bóveda.

Angonce sabía que la aparición repentina de tantos Toa en Spherus Magna también podía activar al Marendar. Fue a la bóveda, pero era demasiado tarde - el arma viviente ya había abierto su camino a través de tres pies de protodermis metálica y desaparecido. Llevaría a cabo su programación y mataría a todos y a cada uno de los Toa en el planeta.

Ellos creen haber encontrado un nuevo mundo, el Gran Ser se dijo a sí mismo. ¿Cómo podrían saber que lo único que los espera aquí... es la muerte?

Capitulo 2 Editar

El equipo había estado viajando durante varios días cuando Toa Chiara finalmente preguntó a Toa Orde la pregunta que había estado en su mente. Siendo un Toa de la Psiónica, él ya sabía que la pregunta se acercaba y podía haberla respondido hace días. Pero él prefirió esperar hasta que llegara a él.

"Entonces," dijo Chiara casualmente, "¿por qué no eres mujer?"

Orde había oído esta pregunta más de un par de veces en su larga vida y por lo general no se molestaba en contestar. Pero sabía que Chiara no dejaría el asunto hasta que se satisficiera su curiosidad.

"Lo sé, lo sé", respondió. "Todos los Matoran de la Psiónica, Toa y Turaga son mujeres, y yo soy hombre. La respuesta simple es, Yo soy la razón de que sean todas sean mujeres."

Al ver el desconcierto en los ojos de Chiara, Orde sonrió.

"Yo fuí el primer Toa de la Psiónica, y uno de los primeros Toa jamás creados", continuó. "Pero yo era, digamos, un poco muy... agresivo en el uso de mis poderes. Tenía un mal temperamento en ese entonces. Un mal temperamento más la psiónica lleva a cosas malas... a veces cosas muy malas."

"¿Cómo qué?," ​​Preguntó Chiara, intrigada.

"¿Conoces a los Zyglak? ¿Esas monstruosidades salvajes, brutales que odian todo lo relacionado con Mata Nui y que piensan que todo el mundo se vería mejor con una daga clavada? Bueno, ellos no solían ser tan malos. Oh, eran desagradables y violentos, pero... veras, mi primer trabajo fue calmarlos un poco. Y, bueno, no funcionó de esa manera."

"Oh, no..." dijo Chiara.

"¿Qué puedo decir? Me moleste y empujé cuando debería haber tirado."

"Eso todavía no explica por qué -"

"Después de eso, alguien decidió que era necesario quizás un toque más suave para la Psiónica... así todos los subsecuentes de tipo Psiónica fueron creados mujeres."

"Claro," dijo Chiara. Ella disparó una descarga de electricidad desde su dedo, friendo a un lagarto que había tomando el sol sobre una roca. "Nosotras las mujeres somos tan suaves, después de todo."

A la cabeza de la columna, Gelu miró hacia atrás, molesto. Había advertido a los Toa sobre la charla innecesaria cuando cruzaran la frontera hacia Bota Magna. Era imposible saber hasta qué punto esta región había cambiado en los años transcurridos desde El Destrozamiento o qué peligros se podían esperar. Ya era malo el cargar con una tarea de tontos - buscar a los Grandes Seres, en efecto, podría serlo tanto como tratar de encontrar a un Skrall de naturaleza dulce - pero los Toa parecía que no tenían prisa en seguir su consejo.

Estaban viajando por un estrecho valle rodeado de bosques profundos. Era exuberante y verde y la brisa fresca se sentía bien después de tantos años en el desierto de Bara Magna. La mayoría de los viajeros se fijaría en los árboles frutales o en las hierbas ondeando con el viento. Todo lo que Gelu podía ver era un lugar perfecto para una emboscada.

"¿Orde, estas recibiendo algo?," Preguntó.

El Toa de la Psiónica asintió. "Creo que lo hice... un montón de mentes, todas zumbando a la vez... pero entonces algo las calló. O mi poder no está funcionando bien aquí, o hay una mente muy poderosa en la región que está interfiriendo con la recepción."

"Zaria, Chiara, tomen los flancos," ordenó Gelu. "Esten preparados."

Los cuatro aventureros montaron en silencio por un camino muy gastado cubierto con todo tipo de huellas de animales. Gelu supuso que no estaban lejos de una fuente de agua. La fauna local debe haber hecho el viaje muchas veces. La proximidad del agua dulce era la buena noticia. La mala noticia era que los depredadores que frecuentaban una zona como esta, estaban en busca de cualquier presa que pudiera estar en busca de agua.

Hubo un repentino destello de un relámpago a la derecha. Gelu, con su arma desenfundada, volteó y vio que no era un fenómeno natural. Chiara había lanzado su energía eléctrica a algo en el bosque, pero sólo consiguió volar un árbol en astillas.

"Vi algo," insistió. "Pero entonces desapareció."

Orde se encogió de hombros. "Todavía no recibo nada."

Gelu dio a Chiara una mirada que decía que no dudaba de su palabra. Estaba teniendo la sensación familiar de ser acechado. Él deseaba poder salir del camino, donde estaban tan expuestos, pero el bosque era demasiado grueso para que sus monturas lo atravesaran. Ellos tendrían que correr el riesgo.

Algo explotó detrás del acechador de arena de Orde. La bestia relinchó, casi tirando al Toa, después corrió hacia adelante. Luego hubo más explosiones por todas partes y sus monturas entraron en pánico. Los tres Toa se esforzaron por controlar a sus animales galopando, y Gelu se encontró con que no lo estaba haciendo mucho mejor. La carrera de los acosadores de arena lleva a sus jinetes hasta casi el otro extremo del valle. Demasiado tarde, Gelu vio la red levantarse del suelo delante de ellos.

"¡Cuidado!," Gritó.

Las monturas se dirigieron hacia la red, la cual los atrapó. Sacudidos por la frenada súbita, los jinetes cayeron, enredándose con la red y sus animales. La red fue retraida más o menos hacia atrás y cerrada en torno a ellos. Gelu miró hacia atrás para ver quién estaba arrastrándolos por el suelo del valle y se sorprendió al ver que eran Vorox.

"¿En el nombre de Mata Nui que son esos?," preguntó Toa Zaria.

"No son mucho más que bestias," respondió Gelu. "Los teníamos en Bara Magna. Ellos viven en manadas, en busca de carne fresca bajo el mando del macho más fuerte de la tribu. Los Skrall los trataban como animales salvajes, y eso no es lo peor. Pero esta red no parece ser algo que pensarían en usar... "

Fue entonces cuando Gelu dio un segundo vistazo a sus captores. No llevaban las armas crudas que los Vorox Bara Magnianos a veces traían. En su lugar, cada uno de ellos llevaba un arma a distancia sofisticada del tipo que Gelu no había visto desde la Guerra del Núcleo. Dispararon esferas de fuerza explosiva, y a pesar de la antigüedad de las armas, era obvio que aún funcionaban bien. El nivel de tecnología debería haber estado mucho más allá de la capacidad de los atrasados Vorox, sin embargo, aquí las utilizaban como soldados profesionales.

Un solo Vorox, más alto y más fuerte que el resto, se acercó a la red. Este sería el macho alfa, pensó Gelu. Si decide que somos una posible comida, dará la señal y el resto caerá sobre nosotros antes de que podamos hacer un movimiento. Así que esperemos que no parezcamos tan apetitosos.

El líder Vorox se inclinó y olfateó el aire. Luego se cambió de posición y lo hizo unas cuantas veces más. Por último, se levantó, miró a Gelu, e hizo algo notable - habló, en perfecto Agori, diciendo: "Tu clase, la conozco. Estos otros son... desconocidos."

"¿Tú... puedes hablar?," preguntó Gelu.

"Naturalmente," dijo el Vorox. "¿Cómo crees que nos comunicamos, con gruñidos y chillidos? Nos estas confundiendo con nuestros hermanos del sur."

Al ver duda en la cara de Gelu, el Vorox continuó. "Sí, lo sabemos todo acerca de los Vorox de Bara Magna y su caída de la gloria. Pero somos los Vorox de Bota Magna. Cuando ocurrió El Destrozamiento, quedamos atrapados aquí, en lo que resultó ser un paraíso. Había abundante comida y agua y no nos faltaba nada. Por lo tanto, nunca nos enfrentamos a los desafíos del desierto que los Vorox tuvieron, ni tampoco fallamos como ellos de manera tan espectacular. Soy Kabrua, por cierto, el líder de esta sociedad."

Chiara ya había oído suficiente. Ella hizo un gesto a Zaria. En un conteo a tres susurrado, ella usó sus poderes eléctricos para quemar las redes, mientras Zaria desencadenaba su control sobre el metal para tratar de apoderarse de las armas de los Vorox. Tan pronto como el primer Vorox sintió que su arma estába siendo jalada de su mano por el poder del Toa, la criatura con cola de escorpión abrió fuego. Ambos Toa fueron noqueados a sus pies por la fuerza explosiva. Chiara quedó inconsciente y Zaria perdió una parte de la armadura de su hombro.

Orde comenzó a levantarse, luchando contra la red. Gelu vio una docena de armas dirigidas hacia él. "¡Orde, detente!," Gritó. "Solo detente."

"Muy sabio," dijo Kabrua. "Mi pueblo es desconfiado con los extraños la mayoría de las veces. Extraños con la capacidad de crear un rayo o hacer que los objetos se muevan - el mundo sería un lugar mucho más seguro si tales seres estuvieran muertos."

"Felicidades por hablar con oraciones completas," dijo Orde. "Suena como que eres tan malo como tus primos barbáricos".

Gelu no estaba escuchando la discusión. Estaba ocupado pensando. Bota Magna sólo se había unido a Bara Magna hace un rato, así que ¿cómo Kabrua sabía sobre el estado de los Vorox de Bara Magna? ¿Y donde habían conseguido su pueblo esas armas? Eran raras, incluso durante la guerra. Información que no debían saber mas tecnología que no debían tener dejaba algo claro - estos Vorox podían estar en contacto con un Gran Ser o por lo menos haber encontrado una de sus guaridas.

"¿Qué van a hacer con nosotros?," Preguntó Gelu. Tenía la esperanza de que Kabrua planeara mantenerlos con vida, para poder obtener algunas respuestas del líder Vorox.

"Sé algo de cómo los Vorox fueron tratados en el desierto durante estos últimos años," respondió Kabrua. "Cazados, acosados, tratados como monstruos... todo por las llamadas razas inteligentes. Tal vez podía ser una buena idea para ti y tus compañeros experimentar algo de lo que han vivido... puede llegar a ser una lección valiosa, aunque, inevitablemente, su última."

Kabrua volteó a su tribu. "Llévenlos a la ciudad. Esta noche, tendremos un banquete... "El líder Vorox miro a Gelu y a los Toa con un brillo en sus ojos que decía que no estaban muy lejos de la ferocidad de sus hermanos después de todo. "Y mañana... mañana, cazaremos."

Capítulo 3 Editar

Gelu, Zaria, Chiara y Orde se encontraban al borde de un bosque espeso. Sus muñecas estaban atadas detrás de ellos. Cerca de allí, tres Vorox de Bota Magna estaban de pie, con sus armas listas. Un cuarto tenía una bengala.

"Buen deporte", dijo uno de los guardias.

"No he tenido uno como este en mucho tiempo," dijo otro.

La mente de Gelu se apresuró. Había sido su trabajo el conseguir que estos "Toa" atravesaran el desierto a salvo, y hasta ahora había fracasado estrepitosamente. Habían sido tomados ​​como aficionados por los que resultaron ser Vorox inteligentes, cuyo líder, Kabrua, estaba molesto por el trato hacia sus más barbáricos primos en Bara Magna. Por lo tanto decidió que sus prisioneros serían los protagonistas en una cacería.

"Es absurdamente simple," explicó Kabrua. "Ustedes serán llevados a la orilla del bosque. En cierto punto, sus ataduras seran cortadas y serán libres para correr. Uno de mis soldados encenderá una bengala para alertarnos sobre su punto de partida. Entonces yo y mis rastreadores seleccionados los perseguiremos y los mataremos."

"¿Por qué? No les hemos hecho nada," Gelu respondió.

"Su tipo han perseguido a la mía en Bara Magna," Kabrua dijo. "Eso significa que perderán su vida. Cualquiera que viaje contigo debe compartir tu culpa."

Era una mala situación, pero Gelu sabía que la esperanza no estaba perdida. Le habían quitado su arma y las de los Toa, al parecer sin darse cuenta de que los Toa no necesitaban armas para usar sus poderes. Lo que les iba a dar una ventaja que Kabrua lamentaría.

Uno de los guardias cortó sus ataduras. "¡Corran!", Ladró.

Zaria echó un vistazo a Gelu. El Toa del Hierro había querido luchar tan pronto como fuera liberado, pero Gelu había vetado su sugerencia. Sería más fácil emboscar a Kabrua y a su equipo en el bosque. Gelu asintió con la cabeza y los cuatro comenzaron a correr, en dirección hacia la espesa maleza.

Casi inmediatamente, se hizo evidente que sería algo lento. El crecimiento del espesor y una densa concentración de ramas significaba que su avance sería lento. Frustrada, Chiara comenzó a usar la energía eléctrica para abrir un camino para ellos. "¡Detente!" Ordenó Gelu. "Es lo mismo que le estuvieras dando una señal a Kabrua diciendo donde estamos."

Zaria apuntó hacia delante a un afloramiento rocoso. "Chiara y yo nos cubriremos allí y los atacaremos cuando vengan. Tu y Orde pueden ser el cebo."

"Gracias," dijo Orde. "Recuérdame hacer lo mismo por ti algún día."

"Tiene razón," dijo Gelu. "Es un buen plan. Oigo que vienen detrás de nosotros. Será mejor estar listos."

Zaria y Chiara tomaron posiciones. Orde y Gelu se quedaron en la intemperie, incluso alterando su ritmo para asegurarse de que Kabrua los detectara. Al cabo de unos momentos, el primer seguidor Vorox rompió a través del bosque detrás de ellos y gritó que había visto a la presa.

Kabrua y el resto del grupo de caza estaban allí en un instante. Gelu y Orde empezaron a correr, con los rastreadores justo detrás de ellos. Gelu esperó el sonidos de ataque de los Toa... pero nunca llegó.

"Veo a sólo dos de ustedes," gritó Kabrua. "Los otros dos están escondidos, esperando para lanzar una emboscada. Oh, sí, lo sé todo sobre el poder Toa y cómo funciona. Como tus amigos lo habrán descubierto, también sé cómo apagarlo."

"¿Apágarlo?," Dijo Orde, incrédulo. "No se puede apagar el poder de un Toa. ¡Eso es como apagar la capacidad de respirar! "

"No mires ahora, pero ese truco es el siguiente en el programa," respondió Gelu. "¿Tu poder sigue funcionando?"

Orde extendió su mente para tratar de leer los pensamientos de los Vorox. Todo lo que obtuvo de regreso fue un silencio total. "No," respondió él, con desolación en su voz.

"Eso lo confirma entonces," dijo Gelu. "Kabrua debe tener información sobre los Grandes Seres. ¿Quién más sabría cómo apagar a un Toa?"

Orde cogió una rama pesada. "Entonces vamos a quitárselo."

"No. Corremos," decidió Gelu. "No han encontrado a Zaria y a Chiara. Tenemos que llevar a los rastreadores lejos de ellos."

Los dos corrieron hacia el este, en dirección opuesta a donde los otros dos Toa estaban escondidos. Algo había estado molestando a Gelu. Si Kabrua podía cortar el poder Toa, ¿por qué no hacerlo desde el inicio de la caza? ¿Por qué Chiara fue capaz de utilizar su poder antes? La única respuesta que se le ocurrió era que lo que Kabrua estaba usando, no funcionaba a larga distancia.

Miró hacia atrás. Kabrua y dos de los rastreadores los estaban siguiendo, pero los otros dos se habían quedado atrás. Eso lo decía todo. No podía permitirse el lujo de dejar a los dos Toa atrás y arriesgarse que sus poderes volvieran, por lo que había dejado a algunos de sus soldados detrás, sin duda con el inhibidor de poderes.

Orde oyó el sonido de agua corriendo delante. "Río - Creo que tengo una idea."

Los dos habían conseguido estar lo suficientemente delante de los rastreadores que estaban a la vista. Se encontraron con el río, pero Orde dejó que Gelu lo cruzara hasta el final. "Van a detectar nuestras huellas en la orilla opuesta," dijo el Toa. "Pero no si subimos."

Gelu sonrió. Con un impulso de Orde, llegó a una rama de un árbol por encima del agua. Luego ayudó al Toa a subir. Los dos subieron más arriba en el árbol donde no podían ser vistos fácilmente desde el suelo.

"Orde, quiero que hagas algo por mí," dijo Gelu. "Cuando pase Kabrua, utiliza tu poder. Él consiguió su información sobre Bara Magna y de los Toa de alguien. Tenemos que averiguar de quién."

"Él podría sentir el sondeo," advirtió Orde.

"Es tu misión," dijo Gelu. "Puedes hacer la llamada. Podemos volver y rescatar a Chiara y Zaria y salir de este valle, sólo sigue buscando, si quieres. O podemos tener una oportunidad y quizás aprender algo."

"Está bien," dijo Orde. "Pero prepárate. Esto puede ser una vía de doble sentido. Él puede terminar sabiendo exactamente dónde estamos."

Después de unos momentos, Kabrua y sus seguidores aparecieron. Vieron las pisadas que conducían al río, pero no pudieron detectar ninguna salida. "Probablemente nadaron," dijo Kabrua. "Pero tienen que haber llegado a alguna parte. Vamos a buscar por la orilla del río arriba y abajo."

Arriba, Orde cerró los ojos. Su mente rozó con la de Kabrua y no encontró resistencia. Empujó un poco más, eliminando las capas lo más rápido que pudo para encontrar la información que buscaba. Por último, dio un vistazo, no más que eso, de la verdad. Pero antes de que pudiera explorarla completamente, él pudo sentir el que Kabrua sintió la intrusión. Orde se retiró rápidamente, con la esperanza de escapar de la detección.

Él y Gelu esperaron. El Vorox negó con la cabeza, pero no levantó la mirada en su dirección. El Vorox sabía sin duda que estaban en algún lugar de la zona, pero no sabía en dónde.

"¿Qué aprendiste?" Susurró Gelu.

Orde hizo un gesto para que esperara. Kabrua miró a su alrededor. Luego, con el ceño fruncido, los Vorox cruzaron el río y fue a buscar a la orilla opuesta.

"Está bien," dijo Gelu. "Vamos a darle un minuto y luego iremos por los demás. ¿Qué descubriste?"

Fue entonces cuando Gelu vio la mirada en los ojos de Orde. A pesar de que eran receptores mecánicos de estímulos visuales, de alguna manera lograban reflejar emoción - en este caso, de conmoción.

"Es una locura," murmuró Orde. "Es... más de lo que puedo creer."

El Toa se volteó hacia Gelu. "Cuando los Grandes Seres crearon a Mata Nui... uno de ellos quería ver, conocer, exactamente cómo funcionaría su creación. Por lo tanto, sin que los demás lo supieran los, él... Creo que la mejor palabra es "transfirió" su espíritu, su intelecto, en uno de los seres bio-mecánicos que habían hecho para habitar el Gran Espíritu."

Gelu parecía desconcertado.

"¿No lo ves?," Dijo Orde en un susurro ronco. "Uno de los seres de mi universo... que está en su mundo ahora... es realmente un Gran Ser. Ha estado viviendo entre nosotros todo este tiempo, oculto, engañando a todos."

"Y le dio la información a Kabrua," dijo Gelu. "¿Por qué?"

"No lo sé", dijo Orde. "Tuve que romper el contacto antes de saber quién era. Pero ha estado esperando más de 100.000 años para volver aquí, oculto en otro cuerpo... y vi destellos de lo que él ha planeado para este mundo. Él tiene que ser detenido, Gelu... si aun queda tiempo."

Personajes Editar

CuriosidadesEditar

  • De acuerdo con Greg Farshtey, la búsqueda de los Toa los hubiera llevado al lugar donde fueron originalmente creados, de ahí el nombre de la serie.


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